miércoles, 27 de febrero de 2013

La comodidad de JUANJO OLIVA.

¿Por qué dejamos de arreglarnos y ponernos un vestido al cenar en casa? ¿Por qué hemos sustituido de una manera tan radical un vestido por los leggings o los shorts? ¿Por qué no enfundarnos en un gran vestido sólo por darte el gusto a ti misma?...

Esa son tres preguntas que se lanzan al aire, cuando conocemos el fondo de la colección que presenta uno de mis favoritos desde hace mucho tiempo, JUANJO OLIVA, llega a Mercedes Benz Fashion Week Madrid para presentar un desfile donde todo parece estar, como en casa. Un escenario perfecto, sillón,  biombo y espejo; al parecer lo necesario para una mujer o al menos la que Oliva quiere mostrar.

La mayor preocupación para él, es saber el motivo, o lejos de saber, como él mismo lo dice lograr hacer una reflexión del abandono que ha tenido la mujer por una pieza tan femenina, tan variable y sobretodo tan elegante. Con una colección donde como siempre esta prenda, el vestido, es el absoluto protagonista en sus mil diseños, las texturas suaves y que enamoran a todos desde el primer momento, las cadenas juegan el rol ya sea de cinturón o de tirantes de varias formas como rodeando el cuello, dos tiras o como simple decorado. El jumpsuit que he comentado mil veces es mi perdición, llega a demostrar el uso tan amplio que le podemos dar, los vestidos holgados y camiseros se hacen presentes para evocar a una mujer cómoda, que cómoda, comodísima pero demostrando la elegancia que se puede tener de la mano de unos "kitten heels" que a simple vista y de frente parecen sleepers por lo mínimo de tacón que alcanzan.


La gama de colores es amplia por donde se mire pero siempre con el tono obsuro en la cabeza, por ahi algún pastel como el durazno, lila o baby blue hacen acto de presencia y se unen a la fila del azul marino, rojo quemado, negro, café, morado, verde y muchos otros que nos anuncian un otoño invierno para finales del 2013 y principios del 2014 bastante variado. Una prenda super femenina como lo es el vestido se encuentra en varios largos y con formas infinitamente diferentes, los hombros toman algo de forma y nuestra mirada se fija en su estructura levemente alta, la espalda es el foco del escote y de vez en cuanto un frente que se prolonga bastante. Un final blanco y puro con lo que el llama, sus novias, para dedicarle un desfile precioso y único, como lo es casi siempre, al emblema de la marca, al emblema de la mujer; el vestido.


El vuelo y la caída de los vestidos cortos, así como la estructura pegada a la silueta femenina, reivindica la feminidad que siempre ha caracterizado a Juanjo Oliva.


Los accesorios como brazaletes gigantes, bolsos y estolas se cubren de piel para darle un toque más glam al desfile.




Las capas partidas a la mitad son otra de las tendencias a las que tendremos que apuntarnos el próximo invierno.


Una colección donde los estampados se quedaron en accesorios y zapatos, para dar paso a dos últimos diseños con un estampado total.